Un poco de historia

El Proyecto Ítaca fue promovido por la Universidad de Zaragoza y el Gobierno de Aragón, con el objetivo de acercar la Universidad al medio rural para fomentar el desarrollo cultural, económico y social de las cuencas mineras turolenses, afectadas por una fuerte recesión del sector minero que reclamaba actuaciones urgentes. Nació con la intención de crear centros universitarios complementarios, campus, donde se abordarían aspectos relacionados con el Medio Ambiente y el desarrollo de Nuevas Tecnologías para la educación.

La gestión de estos centros sería municipal, mientras que el diseño de contenidos correría a cargo de la Universidad, en ellos, además de la acción formativa se desarrollarían programas de investigación, con la finalidad de convertirse en núcleos de promoción y apoyo al desarrollo de las comarcas mineras. Así consta en el convenio firmado entre el Departamento de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de Aragón, la Universidad de Zaragoza y los Ayuntamientos que se acogieron a esta propuesta: Montalbán, Utrillas, Aliaga, Alcorisa y Andorra.

El Proyecto se enmarcó en el Plan de La Minería del Carbón y Desarrollo alternativo de las Comarcas Mineras, Plan Miner, aprobado en 1997, que financiaría el 100% de las infraestructuras. Constaba de cuatro grandes actuaciones:
– En Alcorisa: creación de un centro cuya actividad estuviera relacionada con las TIC`s en el mundo de la educación.
– En Andorra, un centro en el que se desarrollarían actividades formativas y de investigación, con especial incidencia en tecnologías ambientales. Uno de los temas que se barajaban era destinarlo a energías renovables, dada la actividad desarrollada en la zona vinculada al sector energético.
– En Montalbán un centro de Interpretación de Tradiciones con la posibilidad de alojamiento y un centro de actividades universitarias
– En Utrillas – Aliaga, un Aula de la Naturaleza y la Minería que permitiera seguir explotando los recursos mineros de la zona y su riqueza natural y paisajística.

Hasta el momento, sólo el centro de Alcorisa, “Catedu”, Centro Aragonés de Tecnologías Educativas, se ha puesto en marcha de acuerdo a los contenidos previstos y con el apoyo del Departamento de Educación de la DGA. En Montalbán, el edificio construido es actualmente un espacio municipal donde se realizan actividades culturales y sociales, incluye un Observatorio Astronómico. El centro de Andorra, que inició su actividad en octubre de 2008, forma parte del Patronato Municipal de Cultura y Turismo de Andorra y desarrolla variadas actividades ambientales.

Tras el paso de los años el que fuera un valioso proyecto ha desembocado en diferentes propuestas gestionadas en su mayoría por los propios ayuntamientos, tras la retirada de las entidades promotoras, Universidad de Zaragoza y Gobierno de Aragón.

 

El Proyecto Ítaca de Andorra

El edificio de Andorra se construyó con técnicas de bioconstrucción y bioclimatismo ascendiendo el coste de la infraestructura a 1,8 millones de euros.

Acabo de construirse en 2005, siendo en octubre de 2008 cuando inició su actividad. Durante ese periodo y para dotar de contenido al centro, se constituyó una comisión en la que estaban representados agentes políticos, sociales, responsables universitarios y del Gobierno de Aragón. Tras varios encuentros no llegaron a diseñar un plan viable de futuro quedando en manos del Ayuntamiento de Andorra, que decidió destinarlo a iniciativas ambientales de acuerdo al tema inicial.

Andorra y su Comarca, Andorra-Sierra de Arcos, contaban con características singulares que apuntaban a propuestas de formación y al desarrollo de programas de investigación relacionadas con temas ambientales:

– Explotaciones mineras a cielo abierto y actividades derivadas: restauraciones de los terrenos impactados, investigación de gases contaminantes en la vegetación, entre otros.
– Grave incidencia de incendios forestales
– Canteras extractivas (arcillas, calizas, losas,…)
– La Central Térmica Teruel, con generación de impactos ambientales: emisiones de Co2, compuestos azufrados, nitrogenados,…
– El Laboratorio de Medio Ambiente de la DPT que, además de contar con importantes sistemas técnicos actualizados, realiza análisis de factores medioambientales.

– Un medio rural, antaño agrario y ganadero necesitado de reactivación

– Polígonos industriales en proceso de diversificación

El CEA ÍTACA, Centro de Estudios Ambientales Ítaca, abrió sus puertas en 2008, realizando desde entonces variadas actividades.

Infraestructura (Instalaciones)

El edificio, de 2.500 m2, se encuentra en las afueras de la población de Andorra. En su parte posterior hay un pinar de propiedad municipal que facilita el contacto con el medio natural en algunas de las actividades realizadas en el centro.

Cuenta con dos zonas principales:

Zona de estudio (1.000 m2)
Zona de residencia – albergue (1500 m2)

El espacio exterior, 1.800 m2, en la actualidad es utilizado como zona ajardinada y para un huerto ecológico.

Zona de estudio

– 1 sala de grandes dimensiones que estaba prevista para la realización de 3 laboratorios de investigación. Durante varios años se utilizó para la realización de actividades  muy variadas: Aula de Naturaleza Infantil, actividades con los Centros Educativos de Andorra, talleres de Oficios Tradicionales, Exposiciones,entre otras.

En la actualidad está equipada como Aula Taller homologada por  INAEM para la formación en energías renovables, en concreto para el Nivel 1: «Operaciones básicas de montaje y mantenimiento de energías renovables». El centro tiene previsto seguir homologándose en otras líneas de formación superiores y en otras especialidades. 

– 4 aulas de 45 m2
– 4 despachos
– 1 salón de actos con capacidad para 106 butaca

– Sala de documentación

Zona de residencia y espacios comunes

La zona de residencia cuenta con 20 habitaciones dobles, 1 habitación para discapacitados y 5 habitaciones dobles más grandes para profesorado o personal residente fijo (para un total de 50 personas)
Los espacios comunes disponen de una cocina (office), un comedor y una sala de estar.

Hay conexión a Internet en todo el espacio a través de una Red Inalámbrica y cable, equipos de sonido, cañón de proyección, ordenadores,…

 

El CEA ÍTACA, en la actualidad

Tras doce años de actividad (a fecha de 2020), el centro ha ido reorientando el proyecto en base a las necesidades y a las facilidades y dificultades con las que se ha ido encontrando. Tras él subyace el compromiso de promover el conocimiento y la sensibilidad hacia el medio ambiente, además de generar propuestas que puedan contribuir a la transición ecológica de nuestra zona, vinculada tradicionalmente a una economía dependiente del sector minero energético ya en recesión. 

Los principales problemas ambientales: el calentamiento global, los residuos, la destrucción de la biodiversidad, la escasez y contaminación del agua, además del problema del hambre y las desigualdades sociales generadas por el consumo desmesurado de los países desarrollados, ocupan un lugar prioritario en el desarrollo de sus líneas de actuación, apostando por generar información y reflexión en torno a la búsqueda de alternativas y propuesta de soluciones.

Entre sus objetivos generales destacan:

  • Facilitar el conocimiento de los problemas ambientales
  • Sensibilizar sobre la necesidad de actuar
  • Promover un desarrollo rural sostenible orientado a la transición ecológica y energética
  • Educar ambientalmente a la infancia y a las personas adultas
  • Promover la cultura ambiental
  • Mostrar opciones formativas relacionadas con la empleabilidad verde.
  • Establecer redes de trabajo con entidades y asociaciones
  • Formar en el desarrollo de buenas prácticas ambientales
  • Servir de apoyo, tanto a través de las instalaciones como de programas y contenidos, a las iniciativas, tanto públicas como privadas que compartan los objetivos del centro.
  • Favorecer el consumo responsable
  • Promover actividades artísticas relacionadas con el medio natural